Yo tenía unos 8 años. Me encantaba recortar los personajes de los comics y pegarlos en nuevas hojas y así crear nuevas historias. Un día se me ocurrió hacer algo parecido a esto:
En mi inocencia se lo mostré a mi abuela y la reacción fue traumatizante: se puso a gritar que yo no podía profanar la imagen de Jesús. A partir de ahí me esforcé en tratar de creer en Dios y todo eso.
Por supuesto, no funcionó




