La Creación del Mundo – Mitología Nórdica

Siempre me ha resultado interesante la mitología. De chico leía (y de grande también) todas esas maravillosas historias sobre dioses superpoderosos que creaban y destruían sin siquiera pensar en las consecuencias. Conforme pasó el tiempo, me fui dando cuenta que la mitología no era sólamente griega, nórdica, egipcia o india. Existían otros dioses que también eran mitos, como por ejemplo ése dios al que todos llaman Dios ó Yahveh.

Bueno, pero no me quiero desviar del tema de hoy. Voy a hacer un repaso del origen del mundo según la cultura nórdica.

Del mundo antes que el mundo:

“Al principio no había nada más que un Abismo Abierto, un enorme vacío llamado Ginnungagap; sin embargo, esta región caótica, este Ginnungagap, no estaba vacía. Al norte se extendía el Niflheim (el hogar de la niebla), que había existido “incontables edades antes de ser creada la tierra”; y al sur el Muspellheim. Estas dos regiones contrastaban como el hielo y el fuego, pues el Niflheim reinaba en el hielo y la niebla, mientras que el Muspellheim estaba invadido por las llamas y el calor. Del centro de Niflheim brotaba, nurbujeante, la poderosa fuente de todas las aguas, un pozo llamado Hvergelmir, el Caldero Rugiente. De él brotaba Svöl, Gunnzrá, Fjörm Fimbulzul, Slidr, Hríd, Sylgr, Ylgr, Víd, Leiptr y Gjöll, “que es el situado más cerca de las rejas de Hel”. Había surgido del manantial de tiempos inmemoriables, fermentado en una espuma venenosa que se sedimento como las escorias que se forman en el horno, y se endureció, dando lugar a la formación del hielo. Cuando el hielo se detuvo y dejó de fluir, se quedó suspendido donde el veneno de la espuma se solidificaba, y formó escarcha. Y estas niebla congelada creció y se exparció sobre todo lo que existía en Ginnungagap. A consecuencia de ello el Abismo Abierto, situado en el cuadrante septentrional, se llenó de duro y crujiente hielo y escarcha procedente de las lluvias y las tempestades, mientras el firmamento meridional del Abismo destellaba por el efecto de las chispas y gases fundidos que brotaban del Muspelheim”.

La aparición de los primeros seres:

“De las gotas fermentadas, que cobraban vida en virtud del poder que desprendía el calor, se formó la imagen del hombre. Su nombre es Ymir, aunque los Gigantes Helados lo llamaban Aurgelmir (Olla de Barro), pues afirmaban que de él descendía toda su raza,. No era Dios, sino una criatura maligna, como toda su casta, llamada Ettins (Gigantes Helados). Se cuenta que mientras dormía, Ymir empezó a sudar y debajo de su mano izquierda crecieron un macho y una hembra; después nacieron un hijo tras otro. Y de ellos surgió la raza de los Ettins. Inmediatamente después de que la escarcha empezara a gotear, se solidificó en la vaca Audhumla, de cuyas ubres brotaban cuatro ríos de leche: Ella fue la que alimentó a Ymir. También la vaca Audhumla necesitaba comer. Lamió las peñas de hielo, y las encontró saladas. El primer día que lamió en las rocas apareció en ellas, por la tarde, la cabellera de un hombre; el segundo día, una testa humana, y el tercero, un hombre completo. Recibió el nombre de Buri, de bello semblante, alto y fuerte”.

De los pirmeros Dioses y la destrucción de Ymir:

“Engendró un hijo llamado Bor, que tomó por mujer a Bestla, hija del gigante Bölzorn (Espina perniciosa); tuvieron tres hijos: Odin, Vili y Vé. Los hijos de Bor golpearon la cabeza del gigante Ymir, de cuyas heridas brotó tanta sangre, cuando se abatió, que todos los gigantes helados se ahogaron, con la excepción de uno solo, el cual logró salvarse con su familia. Los gigantes le llaman Bergelmir”.

De la creación del mundo:

“Luego Odin, Vili y Vé cogieron el cadáver de Ymir y lo arrojaron al centro del Abismo Abierto e hicieron de él la Tierra. Y con su sangre crearon los lagos y los mares. De hecho , la Tierra se fabricó de su carne, y las escarpas montañesas de sus huesos; rocas y aristas hicieron de los dedos de sus pies, de su doble dentadura y las esquirlas de sus huesos quebrados”.

De la aparición de los enanos:

“Así cobró ser una nueva raza. Los enanos que tomaron forma y vida en el cuerpo de Ymir, eran entonces como gusanos; más una palabra de los dioses, cobraron consciencia con la inteligencia de los hombres y adoptaron un aspecto humano. Vivieron en la tierra y en las peñas. Cuatro de aquellos enanos fueron elegidos para una función importante”.

La terminación del mundo:

“Los hijos de Bor cogieron la calabera (de Ymir) y formaron con ella el cielo, colocándolo en lo alto, encima de la tierra, con un enano en cada una de sus cuatro esquinas para sostenerlo así. Estos enanos se llamaron Este, Oeste, Norte y Sur( Austri, Vestri, Norðri,y Suðri). Después tomaron las cenizas encendidas y las chispas que en el Muspellheim expulsa, y las pusieron en el centro del Abismo Abierto, tanto arriba como abajo para iluminar el firmamento y la tierra. Fijaron la situación de todas las estrellas: unas en el cielo y otras que debían avanzar y retroceder bajo el cielo, y fijaron sus lugares y trazaron sus veredas. Cuentan que las antiguas tradiciónes que de este trabajo resultaron las noches y los días y el cómputo de los años

Y no todo es eso ya que la tiera es redonda y abarca el hondo mar azul. A lo largo de las riberas externas del océano Odín, Vili y Vé otorgaron tierras que se llamaron Yötuheim, a la raza de los Gigantes, para que se establecieran en ellas. Pero en el centro del mundo construyeron un muro fortificado, ciñiendo esa región, para defenderse de los gigantes enemigos: y las edificaron con las cejas de Ymir, y llamaron Midgard a su baluarte. También cogieron sus sesos y formaron las nuves arrojándolos a los vientos”.

La creación de los humanos:

“Paseándose por la playa del profundo mar, los hijos de Bor tropezaron con dos maderos arrojados por las olas, los recogieron y los tallaron con forma humana. El primero de los hijos les concedió el alma y vida; el segundo, el entendimiento y sensibilidad; y el tercero, figura y las facultades del habla, el oído y la vista. Les dieron vestidos, y les llamaron por sus nombres, al hombre Fresno y a la mujer Olmo (Askr y Embla). Estos dos procrearon toda la humanidad y tuvieron morada en Midgard”.

FUENTE: http://webspace.webring.com/people/hu/ulfkaine/creacion.html

El Origen Del Mundo – Las Metamorfosis – Publio Ovidio Nasón

Publio Ovidio Nasón

(0043 AC – 0017 DC)

Nació el 20 de marzo del año 43 a C. en Sulmona, Italia, cerca de Roma. Era caballero, e hijo de un propietario de fincas. Tenía un hermano, un año mayor que él, con quien compartió los estudios y la vida política. Falleció a los 20 años y tras su muerte, Publio Ovidio, renunció a la carrera senatorial.

Se casó tres veces, aunque su único matrimonio satisfactorio fue el último, siendo su esposa Fabia, la más recordada y con quien tuvo su segunda hija. Su primera hija había nacido de su segundo matrimonio. Pero el amor se plasmó en su obra con el nombre de Corina, una mujer misteriosa a quién le dedicó sus versos.

Estudió en Roma, junto a maestros de la talla de Arelio Fusco y de Porcio Latrón. Tras heredar la propiedad de su padre viajó a Atenas, Asia Menor y Sicilia, destacándose en el arte de la retórica.

Es el más fecundo de los poetas latinos. Canta, con versos ligeros, al amor libre en “Amores” (23 a. C.) “Heroidas” (5 d. C.) que contienen cartas imaginarias de heroínas antiguas a sus amantes, y en el “Ars amandi” (2 a. C.) un manual sobre el amor. Es posible que la publicación de este último libro fuese la causa de su destierro a Tomis (actual Constanza), a orillas del Mar Negro, por orden del emperador Augusto, quien consideró inapropiado los temas abordados, que contradecían su política de restablecer la moral, que se hallaba en crisis. Se hallaba ya trabajando en su obra principal, “Metamorfosis” (8 a. C.), 15 libros escritos en hexámeros, dáctilos que contienen una serie de antiguas leyendas griegas y romanas (cada una de las cuales termina con una metamorfosis), desde la creación del mundo hasta Julio César.

En el año 12, escribe fastos, un calendario poético sobre las fiestas romanas y las leyendas con ellas relacionadas.

Nunca pudo regresar del destierro en el Mar Negro, y allí escribió líricamente en el año 10, sus quejas en las “Tristes”, donde apela al perdón del emperador y “Pónticas”. Fue declarado allí, ciudadano de honor, falleciendo en el año 17.

El origen del mundo

5Antes del mar y de las tierras y, el que lo cubre todo, el cielo,

uno solo era de la naturaleza el rostro en todo el orbe,

al que dijeron Caos, ruda y desordenada mole

y no otra cosa sino peso inerte, y, acumuladas en él,

unas discordes simientes de cosas no bien unidas.

10Ningún Titán todavía al mundo ofrecía luces,

ni nuevos, en creciendo, reiteraba sus cuernos Febe,

ni en su circunfuso aire estaba suspendida la tierra,

por los pesos equilibrada suyos, ni sus brazos por el largo

margen de las tierras había extendido Anfitrite,

15y por donde había tierra, allí también ponto y aire:

así, era inestable la tierra, innadable la onda,

de luz carente el aire: ninguno su forma mantenía,

y estorbaba a los otros cada uno, porque en un cuerpo solo

lo frío pugnaba con lo caliente, lo humedecido con lo seco,

20lo mullido con lo duro, lo sin peso con lo que tenía peso.

Tal lid un dios y una mejor naturaleza dirimió,

pues del cielo las tierras, y de las tierras escindió las ondas,

y el fluente cielo segregó del aire espeso.

Estas cosas, después de que las separó y eximió de su ciega acumulación,

25disociadas por lugares, con una concorde paz las ligó.

La fuerza ígnea y sin peso del convexo cielo

rieló y un lugar se hizo en el supremo recinto.

Próximo está el aire a ella en levedad y en lugar.

Más densa que ellos, la tierra, los elementos grandes arrastró

30y presa fue de la gravedad suya; el circunfluente humor

lo último poseyó y contuvo al sólido orbe.

Así cuando dispuesta estuvo, quien quiera que fuera aquel, de los dioses,

esta acumulación sajó, y sajada en miembros la rehizo.

En el principio a la tierra, para que no desigual por ninguna

35parte fuera, en forma la aglomeró de gran orbe;

entonces a los estrechos difundirse, y que por arrebatadores vientos se entumecieran

ordenó y que de la rodeada tierra circundaran los litorales.

Añadió también fontanas y pantanos inmensos y lagos,

y las corrientes declinantes ciñó de oblicuas riberas,

40las cuales, diversas por sus lugares, en parte son sorbidas por ella,

al mar arriban en parte, y en tal llano recibidas

de más libre agua, en vez de riberas, sus litorales baten.

Ordenó también que se extendieran los llanos, que se sumieran los valles,

que de fronda se cubrieran las espesuras, lapídeos que se elevaran los montes.

45Y, como dos por la derecha y otras tantas por su siniestra

parte, el cielo cortan unas fajas –la quinta es más ardiente que aquéllas–,

igualmente la carga en él incluida la distinguió con el número mismo

el cuidado del dios, y otras tantas llagas en la tierra se marcan.

De las cuales la que en medio está no es habitable por el calor.

50Nieve cubre, alta, a dos; otras tantas entre ambas colocó

y templanza les dio, mezclada con el frío la llama.

Domina sobre ellas el aire, el cual, en cuanto es, que el peso de la tierra,

su peso, que el del agua, más ligero, en tanto es más pesado que el fuego.

Allí también las nieblas, allí aposentarse las nubes

55ordenó, y los que habrían de conmover, los truenos, las humanas mentes,

y con los rayos, hacedores de relámpagos, los vientos.

A ellos también no por todas partes el artífice del mundo que tuvieran

el aire les permitió. Apenas ahora se les puede impedir a ellos,

cuando cada uno gobierna sus soplos por diverso trecho,

60que destrocen el cosmos: tan grande es la discordia de los hermanos.

El Euro a la Aurora y a los nabateos reinos se retiró,

y a Persia, y a las cimas sometidas a los rayos matutinos.

El Anochecer y los litorales que con el caduco sol se templan,

próximos están al Céfiro; Escitia y los Siete Triones

65horrendo los invadió el Bóreas. La contraria tierra

con nubes asiduas y lluvia la humedece el Austro.

De ello encima impuso, fluido y de gravedad carente,

el éter, y que nada de la terrena hez tiene.

Apenas así con lindes había cercado todo ciertas,

70cuando, las que presa mucho tiempo habían sido de una calina ciega,

las estrellas empezaron a hervir por todo el cielo,

y para que región no hubiera ninguna de sus vivientes huérfana,

los astros poseen el celeste suelo, y con ellos las formas de los dioses;

cedieron para ser habitadas a los nítidos peces las ondas,

75la tierra a las fieras acogió, a los voladores el agitable aire.

Más santo que ellos un viviente, y de una mente alta más capaz,

faltaba todavía, y que dominar en los demás pudiera:

nacido el hombre fue, sea que a él con divina simiente lo hizo

aquel artesano de las cosas, de un mundo mejor el origen,

80sea que reciente la tierra, y apartada poco antes del alto

éter, retenía simientes de su pariente el cielo;

a ella, el linaje de Jápeto, mezclada con pluviales ondas,

la modeló en la efigie de los que gobiernan todo, los dioses,

y aunque inclinados contemplen los demás vivientes la tierra,

85una boca sublime al hombre dio y el cielo ver

le ordenó y a las estrellas levantar erguido su semblante.

Así, la que poco antes había sido ruda y sin imagen, la tierra

se vistió de las desconocidas figuras, transformada, de los hombres.